Razones para hacer un Work and Travel

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“¡Buen día Steve!” fue una de las frases que jamás pensé que iba a repetir tanto en tan poco tiempo. Entablar una conversación amistosa y esotérica con el chofer de un colectivo definitivamente estaba fuera de mi bucket list. Pocas veces me sentí en una caja de cristal como esos cuatro meses viviendo y aprendiendo a convivir conmigo misma en Park City, Utah. Si tuviera que describir con una palabra mi experiencia de Work and Travel, sería libertad. Park City fue una de esas vivencias de las que uno no vuelve siendo el mismo porque es una de esas ciudades que le hablan directo a tus sentimientos.

Me anoté en el programa casi sin confiar en todos esos comentarios marketineros que promueven que este tipo de experiencias “te cambian la vida”, y es que, en realidad, todavía no había vivido ninguna experiencia que genere un impacto de tal magnitud en mí. Pero sería el principio. Sobre todo para los que nunca viajamos antes, tomar una decisión así implica una coctelera de emociones previas que solo los que estamos a punto de viajar entendemos. Es miedo, es incertidumbre, es novedad, es en definitiva, abrirse a lo que pueda pasar… o volverse incompleto.

Park City me enamoró desde el primer día que llegué, y es totalmente culpable.

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Tenés que saber que va despacito… y te obliga a ir despacito a vos también, lo cual es contradictorio porque a pesar de su ritmo inhabitual, siempre vas a tener algo para hacer.

La ciudad parecía sacada de un cuento de Maria Elena Walsh, con más museos que restaurants y donde hasta la parada del bus era momento oportuno para quedarse tildado, simplemente observando, porque incluso los bondis me iban a dar la bienvenida a la temporada.

#bus #ParkCity #Utah

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Extrañanaba la gente, mitad de pueblo, mitad ciudad; el ritmo de vida, lento y correcto, los miles de museos por cuadra, el olor a café. Aticus por la tarde, una birra los martes en O’Shucks, mover el tocó en Downstairs un sábado, el Sundance Film Festival, tomarme un chocolate caliente en una cafetería en la punta de la montaña, bajar haciendo snowboard hasta la base.

Desde saludar a Steve todas las mañanas, comer una picadita en la punta de una montaña, hasta recuperar mi iPhone perdido en uno de los trayectos de bondi, TODO, pero TODO, fue un aprender constante.

Saber que existen otros tipos de formas de pensar “allá afuera”, y verlos por la pantalla de la tele en NatGeo es una cosa, convivir con ellos es otra muy diferente, y saber que podés tomar lo que quieras de eso y hacerlo propio, llevarlo a tu vida, redefine los parámetros de lo que es vivir. Y es una sensación que le deseo a todo el mundo.

Recuerdo el impacto que me causó ver la montaña nevada de fondo tras el vidrio del aeropuerto el primer segundo que pisé suelo estadounidense. Mi mente no comprendía nada de lo que estaba pasando, me sentía adentro de una serie, ¡la gente hablaba DE VERDAD en inglés! (suena muy ridículo, pero me re impresionó).

Fue un aprender de cero un trabajo que nada tenía que ver con mi campo, aprender a dedicarle tiempo y esfuerzo a algo que en definitiva, no me interesaba en lo más mínimo. Y así me iba…

Alguien que me pase el cianuro. #shithappens

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Era mi primera experiencia de Work and Travel, primera vez fuera de mi casa, en un país nuevo. No sabía con que me iba a encontrar. Todos los sentidos colaboraron para llevarse lo mejor de esta ciudad y lo cierto es que le pegó tan fuerte a mi memoria que no quiero volver a usar el perfume Ange eu Demon nunca más, porque lo usé cuatro meses seguidos mientras viví allí, y siento que es contaminar mis recuerdos, sobreescribir el cassette. Fueron días de levantarse muy temprano, con mucho mucho MUCHO frío, para cumplir una tarea que poco conocimiento me aportaba… O eso era lo que creía.

I hate my job

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Sin darme cuenta, el seguir una rutina, el asumir responsabilidades y al mismo tiempo no estar en tu entorno habitual, potenciaba una transformación que dudo fuera a tener en cuatro meses siguiendo la vida que llevaba en mi país. El conocer personas nuevas, historias nuevas, el clima, las situaciones diarias, disparaban una catarata de ideas que me llevaban a reflexionar sobre el rumbo de mi vida, y abrirme a disfrutar el camino, sea a dónde sea que elija ir. Y estaba tan concentrada en esa tarea, que hasta mis papás se empezaron a preocupar por mi ausencia:

Padres

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Asumo que soy una persona que lo ultimo que aspira a perder es la capacidad de sorpresa, y mi pasión por la vida es un poco exacerbada. Pero caminar por la calle y encontrarme un free piano para sentarme a tocar, definitivamente no era cosa de todos los días (¿o por qué no?).

Caminas por la calle y te encontrás con un piano free para ser usado…

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Las dos ultimas semanas de enero y después de imaginarlo todo el año, tuve la oportunidad de presenciar el Sundance Film Festival,  un festival cinematográfico internacional que se celebra anualmente en el mismo pueblo y donde la ciudad entera se viste de gala, con proyecciones multitudinarias, actividades abiertas al público, y donde tomarte un café mientras observas a Cristopher Nolan charlar de la vida, o darte vuelta en la fila de la librería y ver que la siguiente en la línea es Ellen Page empiezan a ser cosas de todos los días. Una oportunidad unica para hacer contactos (si estás en el ambiente) y ver un pedacito de la escena de Hollywood dando vueltas por las nevadas calles de Utah.

Work and Travel me dio la posibilidad de trabajar en uno de los hoteles más prestigiosos de Estados Unidos, mientras ganaba el dinero suficiente para vivir lo que sería el principio de una catarata de experiencias:

¡Como darme el lujo de tomar unos mates adentro del auto, con esta vista y en Hawaii!

 

…presenciar un partido de la NBA (aunque no entiendas una goma de basket)…

…descubrir que uno de los choferes de un Uber fue uno de los actores de “Grease” y que termine yendo con vos a una fiesta…

 

O terminar grabando para "Resto del mundo" con Ivan de Pineda.

…o terminar grabando para “Resto del mundo” con Ivan de Pineda

Ver entrevista

 

En resumen…

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Jugando con Snapchat en mi trabajo! (Sí, era PARTE del trabajo)

Si sos una persona introvertida, si querés empezar a viajar y no sabés como, si te da miedo o te sentís inseguro; si no tenés plata en este momento para hacer un viaje a largo plazo, o simplemente querés vivir la experiencia de trabajar fuera del país, yo te recomiendo 100% que te animes a intentarlo.

No tengo palabras para expresar todo lo que viví en cuatro meses, todo lo que cambié, todo lo que me abrí a lo que pudiera pasar.

Work and Travel fue un sinónimo de posibilidad, un experimento sociológico de cuatro meses donde pude entender que los límites solo los ponemos nosotros mismos, y que las oportunidades sobran. Fue un volver físicamente… pero sin volver al mismo tiempo. Porque para mí, siempre va a representar la ciudad donde empezó la búsqueda que me llevó por el mundo.

Mientras escribo este post estoy viendo nieve, pero no es la misma nieve que vi por primera vez hace doce meses. Pensé que después de haber trabajado y entrenado tanto en Argentina para poder ver ese pico nevado, debía aprovecharlo cada segundo, pasarme horas con mi tabla de snowboard cagada de frío, no merecía dormirme en el colectivo camino al trabajo a la mañana.

Estoy viendo nieve, y con el mismo perfume que usé en esos primeros cuatro meses de viaje. Olor que me recuerda a una clase en Juliard, a la bota del señor McReady que nunca apareció, a un viaje a Salt Lake tres veces por semana, a un muffin intruso antes de ir al toubing.

Estoy viendo nieve, y me autoflagelo pensando cuanta represión interna me caracterizaba, cuanto perdí por decidir que el autismo era el camino y sociablizar conmigo misma sería mejor que con los demás. Veo nieve y me veo a mí, fría y dura a la vista, derretible y maleable al tacto, viajando bajo prejuicio hacia una ciudad que no me interesaba, con gente que no me interesaba, sin saber que pasaría. Me veo volviendo nueva. Ahora sí me veo. Y después de esos cuatro meses ya no pude dejar de asombrarme al verme.

Más allá que la recuerde como la ciudad que vio nacer mi modo de vida nómada y le tenga un cariño especial, Park City es Park City por sobre lo que yo pueda decir de ella. ¡Cómo quisiera volver para mostrarte que tan diferente puedo vivirte ahora!

Porque estoy viendo nieve, pero ya no es la misma nieve que vi por primera vez hace doce meses, porque desde hace doce meses que me transformo día a día para ver todo por primera vez.

 

 

 

Te invito a ver este video que refleja un poco de mi experiencia Work and Travel (incluidas algunas ciudades que visité durante mi estadía en USA). Si querés saber más, hacé click acá que te aclaro todas las dudas sobre el programa, o podés consultar la sección TESTIMONIOS y escuchar los relatos de otros participantes (:

Quiero escucharte