Sentirse extranjero en casa

-Lectura de 6min-

“Mis amigos me parecen todos unos boludos, veo todo con negatividad, mis intereses cambiaron y ya no tengo con quien compartirlos, no quiero estar acá, no sé que hacer”. Hola, no estás solo.

No es raro que recién iniciado este blog ya escriba una nota sobre el síndrome que sufrimos muchos de los que decidimos volver después de un viaje largo. Y es que una de las razones por la cual lo inicié, era para poder sobrellevar este momento lo mejor posible, tener la cabeza ocupada y que mi viaje no quede solo en eso que “ya pasó y estuvo buenísimo”. No, esto recién empieza.

Había leído algo sobre el famoso “choque o shock cultural inverso” mientras me encontraba viajando por primera vez, pero mi reacción siempre fue subestimar la situación: “aguantaaaaaa, me hago la loca viajera y ahora nada cambió excepto yo que ahora soy hippie, quien sosssss”. Nunca escupan para arriba.
Sufrí este golpe bajo tres veces, con tres intensidades distintas. La primera vez, al volver de un Dance Camp en Brasil, no tanto por la vuelta en sí sino porque fue la primera vez que lloré al irme de un lugar. Me negaba a dejar de ver ese mar todos los días cuando me levantaba, pero quedarme ni siquiera estaba dentro de las posibilidades. No me animaba a viajar.

Atardecer en Camboriú

Atardecer en Camboriú, Brasil.

La segunda fue la peor y la más dolorosa: me había vuelto por un chico que conocí por Internet, un amor que no había funcionado, siendo lo único que tenía en mi cabeza y la única razón por la que volvía, mi mundo ideal se vino a pique. La imagen parecía una escena de Woody Allen: pasando mi cumpleaños en una confitería, sola, pagando 60$ un café con leche con dos medialunas (¡20$ más que cuando me fui!). Tuve un ataque de pánico en la calle, que ni sabía que existía y un policía me rescató. Me encontré viviendo con mi mamá, sin trabajo, sin plata y sin lo único que le daba sentido a todo lo malo: Calamaro tenía razón, no se puede vivir de la amor.

#GordaCalmate #DejaDeDeprimirte #jushhhhLatigazo

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Acá no parece, pero estaba muy deprimida.

 

Ahora estoy atravesando la tercera vuelta, esta vez, bananeando con que “ya sé de esto”. Bueno… no, Carito, no entendiste nada. Hace un mes que volví a Buenos Aires y si bien ahora me preparé un buen plan de acción para que no me agarre desprevenida, hace pocos días volví a experimentar ese bajón: no quiero hacer nada, bájenme del mundo. 

Quise volver a mi rutina de antes (ya la palabra rutina de por sí me desagrada). Al hacer muchas actividades, siempre me moví en varios círculos distintos, aun así las actitudes y las temáticas siempre eran las mismas. A decir;

Awkward moment #1:
Volvió Caro! Saquemos una foto para Instagram! Pará que me maquillo un toque – 15min después empezamos la sesión de 50 fotos, no es fácil que cuatro minas salgan TODAS bien en la misma toma.

Awkward moment #2:
Te contaba, ahora estoy saliendo con este pibe, Fede, pero no sé… está super histérico. Ah! Mirá! Justo! A ver… si se desconectó a las 2:42 y yo le hablé a las 2:41 significa que vio mi mensaje, me convendría entonces contestarle tipo 3, 4, ahora, como para que no parezca tan pesada, porque ayer le mandé uno a las 3:17 y él ya me había hablado a las 2:18, digamos que le dejé un margen par- a partir de acá ya no recuerdo más nada porque la puse en MUTE.

Awkward moment #3:
Amigaaaaaa! Tanto tiempo sin vernosssss! Veamos una peli! – yo, mi amiga, y el señor Instagram que estuvo presente durante el 90% de la duración del film, apareciendo de manera intermitente cada 5 minutos para notificar a cuantas personas les estaba gustando también.

Awkward moment #4:
Yo creo que muy lindo tu viaje y bla bla pero, ahora empezás a tirar currículum de nuevo, no? Te quiero ver donde te toman para laburar… – no comments.

Awkward moment #5:
Me das un beso?
Eh… no.
Pero ‘te chamullé’ toda la noche, flaca!
…y?
Y que sos una histérica!
Creo que no hace falta explicación.

Awkward moment #6:
-Vamos a tomar mates afueraaaa! El día está re lindo! Hay alto sol!
-Carito, a ver, hace calor, cerrá la persiana, deja todo oscuro y no jodas jaja.

Awkward moment #7
Subiendo al bondi
-Buen día! Como estás? 6,50$ por favor… Gracias, que tenga un buen día!
(inserte al chofer con la carita de WhatsApp de los ojos abiertos)
¿Qué hice de raro?

Cualquier opinión que doy parecía ser recibida desde el lado de la soberbia y la “chica experimentada”, cualquier anécdota de viaje no era escuchada ni aceptada con la misma emoción que por alguien que ya había viajado. Aprender a poner atención a las cosas simples, como la forma de las nubes, las hojas de los árboles, o la negrura del cielo a la noche, son todas actitudes “de hippie”, lo mismo que elegir trabajar freelance o no aspirar a entrar a ninguna multinacional. La realidad es que mientras estamos de viaje experimentamos una vida paralela, los tiempos que se manejan son distintos, al igual que los intereses, los cuales re descubrimos día a día y algunos ni siquiera sabíamos que existían.

¿Es verdad que cambiamos? Por supuesto, pero no es que el resto no lo haya hecho, sino que no con la misma velocidad.
Las situaciones adversas que se nos presentan en nuestra aventura son demasiadas en poco tiempo. Pensá que incluso en una semana conoces la misma cantidad de gente nueva que en medio año en una misma ciudad! El intercambio es tan frecuente que las posibilidades de escuchar, descubrir o tomar ALGO de la otra persona que te afecte, se incrementan exponencialmente.

Los encuentros entre viajeros son tan simples como intensos porque el tiempo es efímero, nunca sabemos quien de los dos parte al otro día o que puede llegar a pasar. Empatizamos con una persona que conocimos hace pocas horas y terminamos teniendo charlas de tal profundidad que solo concebiríamos con nuestro amigo de toda la vida. No hay lugar al histeriqueo, pero porque no hay tiempo! Por eso valoramos cada instante como único.

La palabra tiene más valor, si no tenemos internet,“a las tres en el reloj verde” es A LAS TRES EN EL RELOJ VERDE y no tres y cuarto, me quedé dormido, o lo dejamos para mañana… mañana parto a Sri Lanka!

Hace poco sentí que esta vez de verdad me estaba metiendo en un pozo. Lo hablé con Guada Araoz de HastaProntoCatalina y me dio un consejo simple pero que me sirvió mucho: no te presiones. Si no tenés ganas de ver a tus amigos, no lo hagas, no intentes ser la misma de antes porque te va a frustrar no conseguirlo. Tomate un tiempo para vos, para organizar tu cabeza y ver que plan vas a armar. En cambio, empezá a buscar rodearte de personas que se adapten más a ese nuevo vos que volvió. Podes empezar por Facebook, por ejemplo en La Comunidad Viajera. Comentá en los foros, sumate a las juntadas, andá probando de a poco qué te hace bien.

Si sos bailarín, este es un buen momento para sumarte de nuevo a los trainings, volver a compartir con la gente de tu país, a ver qué hay de nuevo en el ambiente que puedas absorver.
No te pelees con el mundo, ni con tu familia ni con tus amigos, pensá que para ellos también es raro esta nueva persona con la que tienen que aprender a convivir.

No intentes contarle a todo el mundo tus anécdotas, si hay algo que aprendí fue a compartir lo necesario con quien lo necesita, y no andar ventilando todos los detalles de todo. La verdad es una sola: a nadie le interesa. Y no es porque la gente sea mala, o tus amigos unos forros, simplemente no es relevante tanta cantidad de información. Es como si vos como estudiante de ingeniería quisieras explicarle a tu vieja que es lo que ves en “Estructuras II”, simplemente no se puede. Quedate con eso que viviste, guardalo y cuidalo como aquello que te va a acompañar toda la vida. Pero quedatelo para vos.

Recordá que todo esto no es más que una transición! Solo se trata de identificar tu norte, y meterle quinta a eso. Si ya viajaste por un tiempo considerable seguro todavía tenés esa sensación del “lo puedo todo”. Agarralo, y usalo a tu favor. Y cualquier cosa que necesites, ¡acá estoy para ayudarte! Tranquilo… que no estás solo.

2 Replies to “Sentirse extranjero en casa”

  1. Yo te re banco Carito y me encantaria que charlemos, porque tengo muchas ganas de arrancar!!

    1. Cuando quieras Ro! Estoy acá para lo que quieras!

Quiero escucharte