Qué aprendí bailando por el mundo

-Lectura de 5min-

A los doce años pisé un estudio de danza por primera vez y desde aquel entonces estuve tomando clases de manera ininterrumpida. Fue ese día, del que todavía recuerdo el olor a la madera en el piso, el día que cambió (¿empezó?) mi vida, y la montaña rusa de emociones posteriores que viviría. Desde ese momento hay cosas que solo puedo decir que las aprendí bailando, que solo la danza me las pudo enseñar.

En todos estos años pasé por todo tipo de escenarios y disciplinas, y no hay NADA de todas esas horas de entrenamiento que no me haya dado una razón para sonreír. Desde las académicas clásico, jazz, tap, hasta las sociales, hip hop, lindy hop, salsa, pasando por las audiciones para ese programa famoso, la crew que empieza de cero, la publi que se viene, la beca de estudio en la otra punta del mundo, el grupo de eventos de los findes o simplemente los mates en la plaza con un parlante de por medio, no hay un día que no de las gracias por el camino que elegí.

No obstante, no fue hasta que tuve la oportunidad de bailar en otras partes del mundo que tomé conciencia de todo lo que me habían dado esas horas y horas de entrenamiento. Bailar y viajar se transformaron en dos caras de un mismo objetivo: tomar la mayor cantidad de herramientas posibles para que cada vez se sienta mejor.

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Una clase de danza va más allá de hacer algo que te divierte, o con lo que la pasas bien, es una extrapolación de todas las áreas de la vida, llevadas al movimiento. Y con cada clase que tomo -cada una se adapta a una etapa diferente de mi vida- siento que crezco en lo personal de una manera abismal.

Creo que lo que más me marcó de viajar y bailar fue tomar conciencia de como afecta cada experiencia vivida a mi danza y sobre todo que somos un equipo mundial de frikis apasionados. Va más allá de qué tipo de estilo bailes, todos estamos unidos por el movimiento desde cualquier parte del mundo. Solo es necesario decir que sos bailarín para que la misma comunidad te lleve a conocer más personas con tus mismos intereses y te encuentres creando e intercambiando ideas donde sea que estés.

Estas son algunas de las cosas que aprendí a lo largo de estos años y que reforcé estando fuera de mí país, y en las cuales sigo creciendo cada vez más en lo personal y profesional, razones por las cuales voy a seguir queriendo estar de este lado, el de los no-mortales.

Calle

Persistencia

Las cosas nunca salen como uno espera y seguir intentando es la clave, “secate las lágrimas y preparate para tu próxima clase”, me decía siempre una amiga. Audicionar diez veces para la misma compañía y aun así no quedar, trabajar en mis defectos para ser cada vez un poco mejor de lo que fui ayer, empujar siempre mis límites.

Establecer objetivos MEDIBLES

Todos bailamos porque se siente bien, OK, eso no se discute. Pero, ¿a quién le gusta entrenar doce meses sin ver ninguna evolución? Lograr un resultado es mucho más efectivo cuando focalizo mi entrenamiento y sé que estoy buscando de esa práctica, hacer por hacer no siempre nos lleva a donde podríamos llegar. Es CLAVE establecer pautas y objetivos de corto y largo plazo, tomar aquellas clases o preparar esa variación que tiene aquello que más te cuesta y no solo en la que más vas a lucirte, persistir en la incomodidad para cambiarla y no solo pasarla por encima.

“Si no sabes a donde vas, nunca sabrás cuando llegaste”. 

Humildad

Pasé de creerme la mejor bailarina de mi clase a que me bajen de una trompada cuando salí “al mundo”. No está mal preguntar cuando no entendés una secuencia, no está mal reconocer que te equivocaste o mirar al otro para tomar lo que te gustaría para tu entrenamiento. Cuanto más identifiques tus errores, más rápido vas a mejorarlos, al mismo tiempo que fortaleces los vínculos dentro de la comunidad. Todos estamos unidos por la misma pasión y todos queremos lo mismo: progresar. Pensar que sos el mejor no tiene sentido sobre todo cuando entendés que todos somos distintos y las posibilidades de movimiento son infinitas.

Disciplina

Desde que tengo 12 años que no hay chance que cambie mi clase por otro plan. Tengo que estar a las 16hs es tengo que estar a las 16hs, puntual, con la cabeza engominada y las puntas cocidas, y los resultados de mi trabajo solo se van a ver si soy sistemática con mi entrenamiento y presto atención a las correcciones. Benditos días de competencias de rond de jambe fouettés y equilibrios que hoy me ayudan a confiar en el proceso (con lo difícil que todavía me cuesta) para que de a poco aparezcan los resultados.

Trabajo en equipo

Suena muy ingenuo, pero no sabés lo que me costó entender que bailar se trata de COMUNIDAD. Todos tiramos para el mismo lado y cuanto más nos escuchemos entre nosotros, más fácil es llegar a eso que buscamos. Apoyarnos y comunicarnos es la manera más efectiva de ver resultados, sobre todo porque todos estamos en el mismo ambiente justamente porque tenemos las mismas inquietudes (y frustraciones). ¡No al autismo, si a la comunicación con tus compañeros! El miedo afuera, acá somos todos iguales.

Contempo

Compartir

“Queremos ver quien sos”, me repetía todos los días un amigo cuando me daba verguenza entrar en un cypher. Todos tenemos algo para mostrar, todos tenemos una historia, todos traemos algo con nosotros. El momento de la jam, del cypher, la impro o la clase, es el momento en que mostras (y no demostrás) lo que tenés. Perder el miedo a la crítica y la mirada del otro es una de las cosas que más me costó siempre. No importa qué hagas, sino que lo hagas a tu manera. Todos tenemos algo para mostrar, y es esa adrenalina la que lleva al movimiento, no la repetición rutinaria.

Liderazgo

Tener una idea en la cabeza y llevarla a la práctica… no es fácil. Siempre quise poder coordinar un equipo fomentando los vínculos entre ellos y sin duda la danza me dio esa posibilidad. Me ayudó a tener inciativa, a ser más proactiva y saber apreciar esos minutos de felicidad que te genera ver una pieza terminada.

Creatividad

Hay una frase que me dijo una compañera de clase en USA respecto a esto:

“Para triunfar como artista, tenés que estar dispuesto a encerrarte en un cuarto sin internet y crear, crear, crear…”

Pero nunca me sentí tan creativa como cuando empecé a acumular experiencias y la vida empezó a mezclarse con la danza… y la danza con la vida. Empecé a aplicar la creatividad a cualquier área y di con soluciones muy bizarras para situaciones inexplicables. ¡Y funcionaron! Mi cabeza explotó de eso que mueve al mundo: MOTIVACIÓN.

Equivocarme

Bailar es el mejor momento para perder el miedo al error. Momento propicio para entender que equivocarse es la mejor manera de ganar la experiencia suficiente para cuando esa gran oportunidad aparezca. Saber que puedo tomar miles de decisiones equivocadas pero siempre tengo en mí el poder de girar y cambiar el rumbo. No se trata de culpar al mundo porque careces de ciertas habilidades, sino de tomar lo que tenés y hacer magia con eso.

“Hard work beats talent when talent doesn’t work hard”Libertad

“Caro, ¿como podés decirme que encontrás libertad cuando bailás clásico si lo unico que haces es tratar de alcanzar un estereotipo al que sabes que pocos van a llegar, si no podés siquiera elegir como te moves?” 

Soy una fiel defensora de que la libertad es consecuencia directa del conocimiento, no de la forma en que te muevas. Cuanto más me involucraba, más quería hablar con quienes supieran del tema. Si el hip hop nace en la calle, hablar con quien lo baila en la calle. Si el clásico es académico, hablar con quien se encerró durante años frente a un espejo. Cuanto más aprendía, más podía elegir y opinar, más entendía lo que bailaba, y por qué. Mejor se sentía. Más se disfrutaba. Y ahí entendí todo. La libertad la da el movimiento en sí. Hay que perseguir más de eso.

Resolver con rapidez

Si me equivoco, el mundo no se para. Sigo. El apuntar siempre para adelante, tomar lo que salió mal y transformalo en algo que me funcione en el futuro es sin duda una de las claves que hizo mi entrenamiento -y mi vida- más efectivos. Como una vez me dijo un amigo:

“Cuando algo no funciona, como una revista, siguiente página”.

Instrospección

Y esta fue quizás una de las mayores lecciones de mi vida: dejar de buscar afuera lo que hay que cambiar adentro. Si sigo entrenando 24×7 sin ver ningun resultado… algo hay que modificar. La mayoría de las veces instimos e insistimos con cuestiones físicas o de ejecución cuando la traba no es más que mental. Bajar un cambio, tener tiempo para vos y hacer de la vida la danza y no de la danza la vida es NECESARIO para que más cosas empiecen a fluir. Y aunque pienses que no tiene nada que ver, tu cuerpo va a obedecer solo aquello de lo que tu cabeza esté 100% convencida. 

Vida

La danza me enseñó a entender que no se trata más que de aprender y seguir aprendiendo siempre. Aceptar. Priorizar. Asumir. Cambiar. Enfocar. Sonreír. No entender. Avanzar. Entregar. Explorar. Disfrutar. Abrazar. Agradecer. Nacer. Reinventar. Multiplicar. Difundir. Encontrar. Valorar. Caminar. Amar. Bailar. Poner las manos y el corazón en aquello que me da la vida, pero que se que la muerte puede tocar en cualquier momento. Y por más cruel que suene, aun así seguir eligiendolo. De eso siempre se  trató todo. Gracias por tanto.

Bailá.

Quiero escucharte